La lógica de las cosas

 

He de decir que en el Mundo, en la Vida, en España, no existe en muchos casos, la lógica de las cosas. Ahora que está tan de moda lo que llaman el Internet de las cosas, el hacerte la vida más fácil desde la tecnología, que está muy bien, ya  que habitamos en un Mundo en constante evolución, lo que realmente nos falta es mucho más importante la lógica de las cosas.

Un pueblo de Soria
Un pueblo de Soria

Y todo esto a cuenta de qué. Pues lo digo ya. A cuenta de sus señorías del Congreso, que disponen de teléfono móvil, tableta de alta gama, línea de datos y telefonía y conexión ADSL en su hogar. Sí en su hogar, a cargo del congreso. Es decir, dinero público. A cargo del contribuyente. Hay cosas que no cambian.

¿En su santa casa?, ¿en su puta casa?, Sí en su casa. Nos toman por imbéciles. Esto no puede ser.

Algunos, pocos, los menos, han renunciado a dichas dádivas. Y les honra, es de sentido común. Por qué huevos tenemos que costearles la tecnología. Que se la paguen ellos con su sueldo.

La lógica de las cosas dice que es algo de lo que no deberíamos ni hablar porque no se debería ni plantear.

Que se vayan a meditar un tiempo, que lo necesitan.

¿ Cuántos amigos tienes?

Tul y CoroHe de decir que esas personas que presumen de tener muchos amigos, realmente no conocen, o no tienen muy bien definido el término amigo. ¿Cuántos amigos tienes?. Se cuentan con los dedos de una mano, o de dos, como mucho, my friend. Los 300 del facebook no cuentan todos a estos efectos amigables. Algunos sí. Pocos.

Hay estudiosos de este tema, como el antropólogo Robin Dunbar que dice que la amistad está limitada por dos factores: el tiempo que podemos dedicarle a nuestros amigos y la capacidad de nuestro cerebro para procesar nuestras relaciones múltiples. Los investigadores tienden a buscar frases rimbombantes para hacer más efecto.

No soy antropólogo y defino la amistad con dos palabras estar siempre.

Dice Dunbar que a lo largo de nuestra vida podemos tener relaciones significativas con aproximadamente  150 personas.

Imagino que hablará de 150 personas humanas, a estas hay que añadir las no humanas, nuestros perros, gatos y demás animales que nos acompañan a lo largo de la vida.

Los amigos humanos y no humanos también son la familia.

¿Y tú, cuántos amigos tienes?

Un viaje a la India, otra vez

Gonzalo M. Tavares es un escritor portugués que tiene la gran habilidad de hacer libros enormes por la calidad y originalidad de sus propuestas.

Un viaje a la India es una novela en verso provocadora y transgresora que acabo de volver a leer. Si con la gran cantidad de libros que hay, se relee uno, hablamos de un libro inmortal, que seguirá vivo por los siglos.

Esta es la historia de Bloom y de su viaje a la India. Un hombre que partió de Lisboa.

La Odisea contemporánea de un Ulises de nuestra época, con un guiño a Joyce y a su Leopold Bloom.

Párrafos como este inundan el libro: ¿ De qué manera el optimismo aprovecha mejor el espacio? He aquí una cuestión entre otras muchas. La desesperación ve, en el metro cuadrado donde se encuentra, el metro cuadrado que tiene a su disposición; el de ojos optimistas ve, desde el metro cuadrado donde se encuentra, el resto del mundo, el vasto mundo.

Tavares es un poeta de esos capaces de lanzar las palabras más lejos que la vida.

Un viaje a la India, otra vez; un viaje a la India, infinitas veces.

Los toreros muertos

Dice así una de sus canciones fetiche…y creo que he bebido más de cuarenta cervezas hoy. Y creo que tendré que expulsarlas fuera de mí…Esto no trata sobre la música de los ochenta, ni de los años de la movida, ni de sus grupos musicales, uno de los cuales Los toreros muertos, con su histriónico líder Pablo Carbonell, tenía legión de seguidores, entre los que me incluyo. Muchas veces canté mi agüita amarilla en los bares salmantinos de la época.

Esto trata sobre la muerte de un torero en el ruedo. Un torero muerto en la arena. Un torero que desconozco si habrá un poeta que le escriba versos inmortales como Lorca hizo con Ignacio Sánchez Mejías,…eran las cinco en punto de la tarde/ Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde…

Lo que sí sabemos es la respuesta que ha tenido este suceso en las redes sociales. Algunos comentando que la muerte de Víctor Barrio es arte también, un asesino menos, se está pudriendo en el infierno. Los que hablan así no se tienen respeto ni a si mismos.

No soy taurino, abogo siempre por la defensa de los animales, pero esto no me legitima a lanzar exabruptos llenos de odio y rencor.

El respeto es fundamental para la convivencia y  las redes sociales deben de tener un límite, no todo puede valer.

Si escucháramos más música viviríamos en un mundo mejor.

¿Quién vigila a los poderosos?

En 1949 George Orwell publicó 1984, esa gran novela que habla del Gran Hermano, el guardián de la sociedad, por donde pululan idealistas del Partido, policías del pensamiento cuya máxima es a las proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno. Todos son vigilados por el ojo que todo lo ve (me suena a Señor de los Anillos). Ahí nació la sociedad Orwelliana.

En la sociedad actual la mayoría de los mortales también estamos vigilados, saben todo de nosotros, las nuevas tecnologías también ayudan. ¡Como para librarte de Hacienda, del pago de una multa, de un recargo de intereses..!.

La pregunta es fácil de contestar, a los poderosos en la mayoría de los casos los vigilan otros poderosos, que se dedican a lo mismo, es decir, a especular con fondos ajenos, a recibir créditos sin avales suficientes, a la ingenieria financiera. Y saben que si las cosas se ponen peligrosas de verdad, no se atreverán a dejarlos caer. Hoy por ti, mañana por mi. Así está montado el chiringuito.

Ya lo dijo Stalin: La muerte de una persona es un hecho trágico, la muerte de un millón una estadística.

Si le debes al banco 6000 euros tienes un problema, si le debes 60 millones de euros el problema lo tiene el banco.

Si a una persona corriente le vienen mal dadas, su caída será inevitable, en primera persona. Un poderoso arrastrará en la suya cual tsunami a muchos como él. Así que mejor mostrarlo luchando en las aguas embravecidas, se oigan unos ohhhhhhsss!!!, y ya cerca de la orilla se esconda hasta que escampe el temporal.

 

 

 

 

Una de Haikus

Que vienen curvas                             Cierra las puertas                       Es tu mirada

gritaba el pesimista                          de la monotonía                          incendio de horizontes

en plena recta                                     y abre ventanas                           luz de crepúsculo

 

Tan comunista                                    Llego del viaje                              Corren los sueños

lo compartía todo                               maletas melancólicas                tan deprisa deprisa

menos su vida                                    y yo también                                 que se desvelan

 

Cuántos tiranos                                 Es matemático                            La mujer campo

de soga democrática                        los días del pasado                   le dice al hombre campo

envuelven cuellos                              ya no regresan                            planta semillas

 

 

¿Iguales ante la ley?

Cuando uno lee esta pregunta la respuesta debería ser SÍ, un sí claro y rotundo y digo debería ser, porque no lo es. Si en España hacemos esa pregunta saldría un No abrumador, y he de decir que produce cierta preocupación. En un país que se considere plenamente democrático, la igualdad ante la ley es un pilar básico.

Si le preguntas a un ministro, que ostenta el poder ejecutivo, te dirá que sí, no le queda otra. Si le preguntas a un juez, poder judicial, misma contestación. A un congresista, poder legislativo, idem de idem. Pero preguntad a Pepe, a Luis, a Carmen, a María, un pescadero, un taxista, una comercial, una maestra. Millones de personas como éstas  te contestarán que No, que no somos iguales ante la ley.

El artículo 14 de la Constitución española, Igualdad ante la ley dice: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

Entre cualquier condición o circunstancia personal o social no debe incluir ser poderoso, ser influyente, o tener más dinero que el tio gilito, ganado honradamente por supuesto.

La gente ya está cansada, harta de tanta tomadura de pelo, cada vez escucho más por la calle pero se piensan que somos gilipollas, y otras expresiones parecidas…algún día esto explota.

Así estamos. Un primer paso es abogar por listas abiertas ya, y que nos representen aquellos a los quien elegimos realmente.

El otro día leía una entrevista a Alfonso Osorio, vicepresidente del primer gobierno en democracia y decía “esto no es una democracia, es una oligarquía mandada por los gabinetes de los partidos”.Sin comentarios y pensad.

¿Iguales ante la ley?. Mentira cochina, como decíamos de niños.

 

¿Quieres hacer el favor de sonreír, por favor ?

Esta es la primera entrada de un blog de nombre en el tempus, en el tiempo sí, ese tiempo que  a veces nos une y otras nos separa, que a veces lo tenemos a favor y otras en contra. El tiempo pasado, el de ahora y el que está por venir. El tiempo que exige transformaciones ineludibles, que se producen con o sin la adhesión de las personas. En este pequeño espacio jugaré con las palabras, cuando queráis visitarme, siempre seréis bien recibidos. Y sin más preámbulos empezamos este viaje en el tiempo, sin saber el destino final. Una aventura de la palabra como anécdota, como reflexión, como reivindicación, como ser.

El martes acompañé a mi padre a realizar unas gestiones. Mi padre es una persona de setenta y muchos, con una vitalidad insultante, y refinado sentido del humor.

Entramos en un banco, no había nadie, quiero decir esperando, los banqueros o bancarios estaban en sus mesas atendiendo sus tareas. No creo que pase mucho tiempo para que la oficina de calle desaparezca, a veces sería de agradecer. Nos acercamos al mostrador.

Diálogo:

Mi padre: Buenos días, quería sacar equis euros (mientras le acerca la cartilla)

Banco: Carnet de identidad (¡con una cara de mala ostia!)

Mi padre saca la cartera y el primer documento que sobresale es el carnet de conducir, lo cojo y se lo doy al banco.

Banco: He dicho carnet de identidad (con la misma cara)

Le damos el carnet, nos da el dinero, mi padre educadamente se despide con un gracias, buenos días y el banco ni una palabra. Cuando salimos me dice mi padre..muy simpático el banco, verdad?,  os voy a ahorrar las palabras mal sonantes que salieron de mi boca.

Vas a un banco, un lugar donde te tienen que poner alfombra, servirte un canapé mientras esperas, besarte los pies..y te atienden como si le estuvieras haciendo un favor tu a ellos, un lugar que existe gracias a ti, y al otro, y al de más allá…por que un banco sin nosotros no existiría, o sí porque si vienen mal dadas llega el gobierno de turno y les pone la pasta que es de todos y otra vez a empezar. Manda huevos.

El cliente cada vez se muestra más informado e interactivo y exige un tratamiento respetuoso y digno y si es con una sonrisa mucho mejor. Diría que las sonrisas cuando te atienden deberían ser casi obligatorias. No hay sonrisa, no hay tarjeta. No hay sonrisa, no hay compra. Me busco otro lugar. Y si no hay sonrisa, tiene un mal día, por lo menos que haya educación, que traten a uno con respeto. El martes ni sonrisas ni educación, sólo una cara de mala ostia que daban muchas ganas de ponérsela bien.

(El título elegido es inspiración de un relato de Raymond Carver, uno de los más grandes escritores norteamericanos de relatos del siglo XX. ¿ Quieres hacer el favor de callarte, por favor?)