¿Quieres hacer el favor de sonreír, por favor ?

Esta es la primera entrada de un blog de nombre en el tempus, en el tiempo sí, ese tiempo que  a veces nos une y otras nos separa, que a veces lo tenemos a favor y otras en contra. El tiempo pasado, el de ahora y el que está por venir. El tiempo que exige transformaciones ineludibles, que se producen con o sin la adhesión de las personas. En este pequeño espacio jugaré con las palabras, cuando queráis visitarme, siempre seréis bien recibidos. Y sin más preámbulos empezamos este viaje en el tiempo, sin saber el destino final. Una aventura de la palabra como anécdota, como reflexión, como reivindicación, como ser.

El martes acompañé a mi padre a realizar unas gestiones. Mi padre es una persona de setenta y muchos, con una vitalidad insultante, y refinado sentido del humor.

Entramos en un banco, no había nadie, quiero decir esperando, los banqueros o bancarios estaban en sus mesas atendiendo sus tareas. No creo que pase mucho tiempo para que la oficina de calle desaparezca, a veces sería de agradecer. Nos acercamos al mostrador.

Diálogo:

Mi padre: Buenos días, quería sacar equis euros (mientras le acerca la cartilla)

Banco: Carnet de identidad (¡con una cara de mala ostia!)

Mi padre saca la cartera y el primer documento que sobresale es el carnet de conducir, lo cojo y se lo doy al banco.

Banco: He dicho carnet de identidad (con la misma cara)

Le damos el carnet, nos da el dinero, mi padre educadamente se despide con un gracias, buenos días y el banco ni una palabra. Cuando salimos me dice mi padre..muy simpático el banco, verdad?,  os voy a ahorrar las palabras mal sonantes que salieron de mi boca.

Vas a un banco, un lugar donde te tienen que poner alfombra, servirte un canapé mientras esperas, besarte los pies..y te atienden como si le estuvieras haciendo un favor tu a ellos, un lugar que existe gracias a ti, y al otro, y al de más allá…por que un banco sin nosotros no existiría, o sí porque si vienen mal dadas llega el gobierno de turno y les pone la pasta que es de todos y otra vez a empezar. Manda huevos.

El cliente cada vez se muestra más informado e interactivo y exige un tratamiento respetuoso y digno y si es con una sonrisa mucho mejor. Diría que las sonrisas cuando te atienden deberían ser casi obligatorias. No hay sonrisa, no hay tarjeta. No hay sonrisa, no hay compra. Me busco otro lugar. Y si no hay sonrisa, tiene un mal día, por lo menos que haya educación, que traten a uno con respeto. El martes ni sonrisas ni educación, sólo una cara de mala ostia que daban muchas ganas de ponérsela bien.

(El título elegido es inspiración de un relato de Raymond Carver, uno de los más grandes escritores norteamericanos de relatos del siglo XX. ¿ Quieres hacer el favor de callarte, por favor?)

3 comentarios en “¿Quieres hacer el favor de sonreír, por favor ?

  1. Tienes toda la razón. Si quieres respeto nunca empieces una conversación con este tipo de gente con un “Buenos días”. Empieza con: “Quería cancelar la cuenta”. A partir de ahí tendrás toda su amabilidad. Esa frase admite muchas variantes. Si en lugar de un banco es una compañía telefónica, la variante a utilizar es: “hola, pásame con bajas”. Es triste, pero es cierto.
    Bueno, en el banco también suele funcionar la variante: “esto es un atraco”, lo que pasa que puede tener consecuencias no deseadas. :)

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